lunes 23 de noviembre de 2009

El Maestro va queriendo...


Vamos bien. El supertransplante salió bien. La tele dice que Roberto Sánchez, el más grande cantante romántico de habla hispana, el más famoso de mis vecinos y también mucho más que eso, despertó y está estable y lúcido. Va ganando la que él mismo llamó "La madre de todas las batallas" ¡Aguante!

viernes 20 de noviembre de 2009

¡Aguante, querido Sandro!


Me entero por la tele que consiguieron, al fin, un corazón y dos pulmones para trasplantarle a Sandro y que hoy lo operan. Es una operación muy complicada, pero si no se hace no hay ninguna esperanza. En el año 2001 escribí esto en la edición argentina de Rolling Stone. Vaya aquí como un modesto homenaje a un enorme artista, vaya con los mejores deseos y los dedos cruzados para que recupere pronto.


El hombre de la Rosa. Sandro
En el teatro Gran Rex.
Julio y agosto

No hay otro como Él. No en este país. No podés sacarle la mirada de encima. No podés distraerte, ni siquiera podés reparar en sus músicos. No hay nadie que te hechice de ese modo. Es único. Es gigante. Tiene una voz privilegiada. Canta maravillosamente. Querés que cante más canciones. Más de las que canta. Porque canta quince canciones. Sólo quince. Y querés más. Porque te mata cuando las canta. Juan José Camero y Matías Santoianni hacen una obrita de teatro. Entre tema y tema. Una reflexión sobre la vida deshumanizada. En los países del tercer mundo. La obrita sirve para que El descanse. Para que no se agite demasiado. Para que se mantenga entero. Todo el show. Cuando están Camero y Santoianni sobre el escenario, los odiás. Querés que se vayan. Y que vuelva Él. Cuanto antes. Con el sobretodo, con el frac o con la bata. Pero que vuelva. Enseguida. A cantarte. Sortea entre el público un lento. La que gane baila con Él. Gana Mónica de Merlo. Es una mujer de unos 35 años. Es el primer concierto que ve en su vida. No podía elegir mejor debut. Y encima con la yapa de bailar con Él. Las mujeres coparon el teatro. Como siempre. Casi nunca las ves en conciertos. No a estas mujeres. Siempre las ves en el almacén. En la verdulería. En el barrio. Están de fiesta. Lo bien que hacen. Se lo merecen. El repertorio de Él es impecable. Breve, pero impecable. “Con gusto a mujer”. Capo de capos. Si querés criticarle algo, elegí la versión de “Tengo”. Medio de taquito. Una pena. Me gana con “Honrar la vida”. Con “El día que me quieras”, también. Sabía que los iba a cantar. Decía para qué esos temas. Tan trillados. Si Él no necesita temas de otros. Y sin embargo la rompe. Con “Honrar” y con “El día”. Un artista de verdad. Toma lo que otros hicieron miles de veces y hace que parezca nuevo. “Me amas y me dejas”. Fantástico. No canta “Rosa Rosa”. Hace bien. No hace falta. Extrañás “Querida”, “Cómo te diré”, “Ave de paso”, “Una muchacha y una guitarra”. No se puede todo en la vida. Pero después, ay, qué final. “Así”. Impresionante. “Porque yo te amo”. Formidable. “Penumbras”. Fuerte ese aplauso. Los temas que tengo que cantar, dice Él, porque si no ustedes incendian el teatro. Y se toca la cintura. Y el cinturón de la bata. Y ellas se mean. Si te ponés en purista, podés criticarle eso. Pero ellas se mean. Entonces no digas nada. Andá y disfrutalo. Porque no hay otro como Él.

Mañana leemos

La poeta Daniela Andújar me invitó a leer algunos poemas durante la presentación de su libro Dengue, invitación a la que, como es lógico, accedí gustoso. La entrevisté en la edición de septiembre de la revista argentina MU. Aquí va la nota.


Poesía que pica

Desde nuestra mesa en el bar La Paz observamos cuatro, cinco, seis jóvenes adultos que desfilan con sendos carteles que asoman sobre sus cabezas. Hay que ver a este ejército patético. Los carteles invitan a sus eventuales lectores a comprar caramelos para dejar de fumar: dan ganas de contraer EPOC o algo así al solo efecto de contradecirlos. Cada cartel se mantiene firme en su sitio gracias a un palo que los jóvenes llevan entre sus ropas, pegado a sus espaldas. Daría la sensación, aunque no lo podemos asegurar, de que cada uno de esos palos baja por el pantalón correspondiente y se les mete en el culo. Daniela Andújar dice:
–La empresa nos está mostrando la importancia del grillete.
–Los están humillando…
–Los están humillando, claro, pero es peor todavía que eso: nos están mostrando que los están humillando, nos están diciendo que el grillete es más importante que las personas que lo llevan.
Daniela es poeta. La poesía, dice, tiene que ver con lo irracional, un discurso antagónico al para qué. La poesía trata de dejar estelas de posibilidades: recuperar el poder de la palabra, que está secuestrado…
–Como los goles…
–Nooooo (risas), este está secuestrado de verdad. Recuperar el poder de la palabra, entonces, para volver a escribir(te), para volver a escribir tu vida.
Después de veinte años de escribir poesía, Daniela decidió publicar su primer libro. Dengue, se llama, o se llamará, cuando finalmente llegue a manos de sus lectores, o se viene llamando desde hace años, en la medida en que Daniela dice que nunca se desvivió por publicar su trabajo: mostraba sus poemas (aún lo hace) en performáticas lecturas o lectoperformances con música, máscaras y todo eso. Apostaba al poder de lo efímero, a generar instantes que se conviertan en sensaciones que se conviertan en marcas a fuego antes que constancias escritas.

Siendo acentuada devota del chasquibum y confiando en que nada es tan fuerte como la sensorialidad, se ha acercado más a apariciones intempestivas en calles y puentes que a publicaciones. (De una especie de curriculum que me enviara por correo electrónico)

–Es la primera vez que tengo deseos de publicar un libro. Hasta el día de hoy veía dejar un registro como un acto de traición. No me atrae mucho la representación de la realidad, sino la invención de una realidad distinta ya, viviéndola ahora. Consideraba que al registrar mis escritos en un libro abandonaba aquello que no podía acaparar, cristalizar.
–…
– Pero sin embargo, los libros me trastornaron, me construí a través de las palabras. ¿Y por qué no acceder, entonces, a la posibilidad de trastornar?
–Eso, ¿por qué no?
–Es raro, pero también la propia escritura te va avisando, a partir de los cambios que va sufriendo . Esa decisión de publicar tiene cierto espíritu que la acompaña, cierta transformación de lo que hago. Me ocurre con las perfos. Mi mayor composición hoy no es la ira. Me cuesta mucho escribir hoy en formato de rap, como lo hacía antes, por lo tanto disolví mi última agrupación, Ser o no res con la cual hacía las performances. Era como inventar una máscara y ser un personaje, una máscara que convoca. Ingresar un espíritu. Una mediumnidad. La poesía es el territorio que permite lo lúdico, torcer el lenguaje, retirarlo de la funcionalidad, para transferir otros sentidos. Yo viví muchos años en el Brasil –vivo, aún, parte del año en Guarujá– y eso tiene mucho que ver con la rítmica. Necesitás invadir además otros territorios, que tienen que ver con la plástica. Hay máscaras, cambios, tiene que ver con una necesidad de multiplicarse, perderse, meterse en otros vericuetos con la música, con la poesía…
Le pregunto cómo es su vida en Brasil. Me cuenta que vivió en Salvador, en Rio, que ahora anda por Guarujá. Luego se tilda.
–¿Qué te pasa?
–Es muy difícil explicar en dos o tres minutos décadas de vida…
–Nadie dijo que tenías que explicármelo en dos o tres minutos: tengo todo el día (risas)…
–Tenés razón: es una limitación que me impongo yo porque pienso que te estás aburriendo con lo que te cuento.
Pongo el grabador a un costado. Daniela se relaja un poco, pero no del todo. Al día siguiente me enviará un correo contándome una parte de lo que no me contó.
…Y luego, hay cosas que ayer no te dije, cuando me preguntaste qué hacía en Brasil, y que son primordiales para mí y para lo que se refiere a la escritura y la salida al afuera, tienen que ver siempre con llevar a la poesía y sus derivados perfománticos a intervenir la realidad, entonces creo que hay datos interesanchis y enriquecedores para la nota: los años que viví en Salvador de Bahía, conformé dos agrupaciones,con las que viajamos en Brasil y vinimos a Buenos Aires también,y que mayormente,a través de lo que llamábamos Fiestas ANti-espectaculares, usábamos Fuertes de la COlonia Portuguesa, u otras construcciones de ese tipo, iglesias...sin permiso alguno, y desarrollábamos las performances, con máscaras entre africanas y mad max, poesía...contrabajos hechos con sogas y garrafones, palanganas enormes de aluminio..bue,....de tuito, timbales, (entre nois existía un fakir posta post) poniendo en discusión total la conquista, el progreso, la medicina.. (marchábamos en procesión, por ejemplo, con una mujer negra crucificada...con trajes postindustriales e inquisitorios, o casi desnudas_os, utilizando miel sobre la piel para adherir distintos tipos de semillas, girasol, bueno, en fin, texturas en la piel, ( en una época de contacto virtual, artificialidades...sida, etc) o simplemente la tierra roja, esto caminando por plena calle, (sin ninguna manifestación o algo parecido, sólo eso) para denunciar la masacre de Carajás, cuando asesinaron a 19 sem terra...; también hicimos una campaña cuando BRASIL 500 ANOS, QUE llamos BRASIL 500 D-ANOS, es decir, la poesía, la danza, la música, sin librerías, o bibliotecas o teatros,pero así fuimos rodando hasta un circo en Goiania, (cerca de Brasilia) jaja, y bajamos a baires.. y y y
Esas como cosas marcantes, pero en medio, otras tantas, enfocando la actividad vital allí, además de la de sobrevivir vendiendo en las playas...también toqué con bandas femeninas de percusión, y bueno, lo que te conté de la danza...algo fundamental siempre..exorcizar, festejar estar viva, curarse de occidente, bailar. A cada rato. Los años que viví en Río de Janeiro, participé activamente de una movida que es muy interesante para compartir, para gente que viaje también y pueda conocerla, se llama C.E.P. 20000 CENTRO DE EXPERIMENTACIÓN POÉTICA 20000, (el cep originalmente es el código postal), evento que lleva mas 19 años, y comandado por un poeta alucinante llamado CHACAL ( que impulsó y formó todo lo que en Brasil se llamó como Poesía Marginal en los años 70, su primer libro fue hecho en miméografo, y en esta movida de poesía marginal.. de vida marginal..se cruzaba la poesía, el rock, las performances provocativas, el malandragem y por su puesto, las drogas y el sexo y el samba, jaja) Bueno, el Cep es trigenial, porque se frotan las tribus del rock, del hip hop y de la poetry, B-NEGAO,( EX pLANET hEMP) MArcelo D2 ( anque y cuando era combat) Fernanda Abreu, AUtoramas, blocos carnavalescos estrambóticos críticos y para arriba al mismo tiempo...y poesía cruda y mucha alegría. Es muy muy lindo, muy concurrido....de las más bonitas agitaciones culturales que ví y vibré...
Cuando me fui de Río, a veces, seguí, asdí que aveces viajo 700 kilómetros para leer, vociferar o recitar dos o tres poesías, CHacal es alguien irradiante..
Y en Guarujá, a parte de escribir frondoso, continuar vendiendo anillos y aretes, también activo mis presentaciones, acompañada o sola. Bueno, creo que ayer podría haberte contado mais... es que ando medio turulata, además del nervio normalis...,así que aquí estoy.

Aquí, en Buenos Aires, en el salón fumadores del bar La Paz, Daniela viste con campera verde, lleva en su cartera verde un saquito verde por si hace demasiado calor para andar con la campera o demasiado frío para andar sólo con su remera escotada y no verde, lleva zapatos verdes y tiene ojos verdes y los párpados pintados de verde. David Viñas, que ocupa su mesa de siempre en el bar, muy cerca de la nuestra, se concentra en sus párpados verdes y le dice:
–Todo combina, la felicito.
–Gracias –dice ella, y se me ocurre que a Viñas le gustarían los poemas de Daniela, sobre todo a este Viñas siglo XXI, el vanguarviñas autor de Tartabul, el que se caga en la “trama” y se concentra en las palabras, en cuadros, imágenes certeras como único modo de pensar una historia desmembrada, la historia de nuestro desmembramiento. La presencia de Viñas –una concepción de la literatura en sí mismo– aunque esté en la mesa de al lado, signa nuestro diálogo.
Dengue está escrito desde las víctimas (mujeres, niños, pasajeros hacinados de un subte infernal, pacientes de la medicalización extrema de la sociedad), pero digamos que no es un lamento sino una venganza, el momento en que la víctima se rebela y deja de serlo.
–Es un llamado a devolver la bofetada y a inventar otra cosa. Ahora, después de devolverla, ¿qué hacemos? Ahí empezamos a crecer. Si estoy en la guardia del Santojanni y vienen cuatro ginecólogos a meterme cuatro espéculos diferentes porque se les canta, porque tienen un grado de perversidad importante, te tenés que parar en la camilla y hacer algo, rasgarles el guardapolvo, algo… Para un médico el solo hecho de ser increpado es inconcebible. El lugar de víctima te deja en estatua, no podés accionar desde ahí. La escritura hace que te repienses.
El acto de repensarse implica preguntarse quién es uno mismo: diluir, incluso, la noción de identidad, preguntarse cuántos unos hay en uno. Misteriosas firmas abundan en Dengue:además de Daniela Andújar: Danira Kusturica, Loira Ilogic, Roberta Arta. Ahora soy yo el que comprende que olvidó preguntar algo importante, el que le escribe.
… y te pediría que agregaras (pronto, cierro mañana) alguna idea sobre razón y función de tus pessoísticos heterónimos.
Responde Daniela (y por su intermedio, Danira, Loira, Roberta):
Tal vez por claustrofobia, por no poder reducir lo que se siente a una sola y única manera, permití que todos los brotes, los florecimientos de las diferentes sensibilidades, de las múltiples maneras de sentirse, de sentarse, que invitaban a salirse de sí , a la deriva, tal vez por eso, me fui de mí y me voví mí-s, múltiplo de tres, de otras que me han elegido, que me tomaron física y espiritualmente: es que: si se puede devenir en lo que ni si quiera sabés, si podés jugar y ser y sentir de tantas formas, por qué quedarse con la mezquindad de una? En mi caso, los brotes, que nacieron como juegos, fueron ganando cuerpo a medida que se presentaban, si una se deja florecer…claro. Y fueron ganando su propia escritura, su propia voz, (Dani, a esto yo llamo ventriloquia, del corazón, o del hígado o de las estrellas, según los estares, los éxtasis o los abismos, las rabietas, en esta existencia real.. poder acceder al trance, y serse…ser otras/os y, además de lograr la suspensión de la vida ordinaria con sus “..pagofacil pagodificil..” transitando los distintos mundos con plena lucidez…, además digo poder ..derramarse, desplegarse… mediunidad…ventriloquia….) Las posibilidades de aumentar lo que se siente, no como calculadora, sino como un misterio, ser un derroche en el mundo calculín, un derroche que no se agota, sino que se expande.
En mi caso, esas bifurcaciones, trifurcaciones, pluriiivitales, de sensorialidad, derivaron, también, en una escritura con su propia voz, con ojos propios: Alegorías, veneraciones, antropofagias…deglutir lo que se adora....nutrirse y devolverlo diferente... referencialidad que se desdobla hasta casi perderse..Roberta Arta….Roberto Artl. harto...+ Danira Kusturica .. Daniela ..Danira….la niña de “Tiempo de Gitanos” de Emir Kusturica…, yo misma me reconozco una geminiana gitana, un nomadismo de pensamiento y de vida…de hecho tengo ancestrales andaluces y moros..jiji, Loira Ilogic; muchos años en Brasil fui rubia, es decir Loira; Ilogic: mi reivindación anticartesiana junto a la de Lora Logic, cantante punk de los 70. La cuestión es que “…sentirlo todo de todas las maneras:” al decir de Pessoa, ha sido y es una de las formas más enérgicas, más interesantes, y más inevitables en las que me encontré y que me encontraron y elegí forzadamente alegre. Me dejé poseer por otras, que vinieron de lo que desconozco o desconocía de mí, en la exageración, exacerbación, en la multiplicación encontré algo mucho, muchísimo más interesante que la perspectiva de un nombre y apellido que garanticen una linealidad que soy incapaz de encarnar, que me aburre. Y el aburrimiento.. el tedio son los principales aliados de la vida artificial. De la respiración artificial.

Vuelven a pasar los jóvenes con los carteles sobre sus cabezas, ahora en sentido contrario. Viñas ya no está, Daniela tampoco, pero el ejército patético, incansable, sigue desfilando. Daría la sensación, aunque no lo puedo asegurar, de que cada uno de esos palos baja por el pantalón correspondiente y se les mete en el culo. Tenemos que devolver la bofetada. Y después, inventar otra cosa.

jueves 19 de noviembre de 2009

Barcelona 174

Costa Rica

Los amigos de Soho Costa Rica, una revista que periódicamente publica mis crónicas, me van a hacer un banner y nombrarme algo así como "Blog del mes". Es decir que a partir del lunes, al menos una vez por semana, todo lo que suba aquí irá a parar también al sitio de Soho. Vamos a ver qué sale.

sábado 14 de noviembre de 2009

Leónidas Lamborghini (1927-2009)



Hablando solo

Como el que va hablando

solo

por la calle

tratando de entenderse


la ciudad es su hospicio.


Como el que está

confesando

su angustia a otro

y ese otro

es él mismo

andando por la calle.


la ciudad es su hospicio.


Como el que sin saberlo

va caminando

entre la gente

y le hace extraños gestos

a ese otro

que es él mismo


la ciudad es su hospicio.


Como el que va de una esquina

a la otra

camina y habla solo

porque trata de entenderse

con ese otro

que es él mismo


como ése

como ése


la ciudad es su hospicio.


(En El solicitante descolocado, 1971)

jueves 12 de noviembre de 2009

Esta noche

Mi amigo artista Mariano Lucano y yo estaremos acá.

lunes 9 de noviembre de 2009

¡Qué viernes, señores!

Obsérvese la nueva remera de Oliverio, estrenada para la ocasión.

Obsérvese a la gran ganadora del primer concurso de preguntas y respuestas hecho por Paco y Oliverio.

Obsérvese cómo el concursante admite, con resignación, que desconoce la respuesta a la pregunta que se le hizo.


Obsérvese a la hermosa Leticia, mientras Paco transpira como Tom Jones.
¡Gracias a Ale Agostinelli por las fotos!

domingo 8 de noviembre de 2009

Barcelona 173

sábado 7 de noviembre de 2009

¡Qué noche la de anoche!

Bueno, ayer fue el estreno de Sexo, droga y ventriloquia. Cuando digo "ayer fue el estreno", quiero decir que volveremos a Mu el 4 de diciembre. Gracias al respetabilísimo público. La hemos pasado bien con ustedes, prometemos corregir los problemitas de sonido y luz para la próxima. Aquí las primeras instantáneas, del maestro Miguel Ángel Lembo.


Paco y Oliverio (vista aérea)





Paco, Oliverio y Fede Marquestó, de Falopa



Norma González Falderini lee A Casimiro, callado, acompañada por Casimiro



Paco y Leticia


Angela Urondo


El público

viernes 6 de noviembre de 2009

Hoy es el día



Mientras ensayo por última vez, repaso los detalles pendientes (¡parece mentira que sean tantos!) y trato de relajarme, hago memoria. Todavía no hace un año que conocí a Oliverio, todavía no pasaron cinco meses de nuestro debut. Ya sé que la aventura valió la pena. Ya sé que esto recién empieza. Nos vemos esta noche en MU.

miércoles 4 de noviembre de 2009

¡Apuntes domésticos!

En el blog de la redacción de Rolling Stone, Humphrey Inzillo me hizo algunas preguntas sobre Paco y Oliverio y el show que tenemos el viernes. ¡Acá!

¿Qué tenés que hacer este viernes?


martes 3 de noviembre de 2009

Los códigos de un ventrílocuo

Cada vez falta menos para el súperviernes. Mientras tanto, mi amigo Juan Pablo Meneses me hizo esta nota en su blog de Clarín.

martes 27 de octubre de 2009

Hoy improvisamos

viernes 23 de octubre de 2009

¡Aguante Sair y Luchito!

La familia de los ventrílocuos estuvo pegada al televisor, ya que anoche Sair y Luchito se presentaban, en vivo, en las semifinales del programa televisivo Talento Argentino. Además del cariño que nos une por haber elegido una misma manera de soñar, nos unen, también, algunos lazos de familia. Paso a explicar: La madre de Sair, la artista Jesús de la Cruz Rivera, creó a Oliverio y a Luchito. Oliverio, entonces, viene a ser el hermano mayor de Luchito. Yo no pude estar en los estudios de Telefé en Martínez, pero el propio Oli estuvo alentando a Sair y Luchito desde la escenografía. Nos morimos de tristeza cuando, en su primera aparición de anoche, Sair se trabucó con la letra y se puso a llorar. Hubiera merecido la música épica de Rocky el momento en que el pequeño gran artista volvió a escena con su muñeco y con su mamá, pidió otra oportunidad, le fue concedida, salió adelante con su rutina, fue aplaudido de pie por el jurado y por los de la tribuna. Sair tiene ocho años y este humilde colega y amigo lo felicita. Los lectores de este blog que están en la Argentina, pueden votarlo enviando un SMS al 9009 con la consigna VOT 1 (después de VOT hay que dejar un espacio antes del 1). Creo que sale dos pesos. Yo lo voté. Me imagino lo que muchos pensarán sobre los concursos televisivos, el dinero que recaudan, la televisión y todo eso. Yo pienso lo mismo, pero lo voté igual.

jueves 22 de octubre de 2009

Barcelona 172


Jam de escritura

El 27, los Antilibristas improvisamos. La información, acá.

miércoles 21 de octubre de 2009

Adiós al amigo




Kind Of Blue
Miles Davis

Estas palabras se escriben sin afecto. Deberían ser
más fuertes pero también más tristes. Estas palabras
están llenas de erratas, se rompen por el lado más
largo de la página. No sirven para adormecer a
ningún niño, no sirven para hacer caer algún
amante joven.
Estas palabras van huérfanas de dios porque
fueron escritas para nadie.

Pero las digo con los puños y los dientes apretados.

Felipe Granados (1976-2009)

El 26 de agosto, a las 12.33, a los 33 años, en el Hospital Calderón Guardia de San José de Costa Rica, murió Felipe Granados, escritor, amigo. Me cuesta decirle “poeta”, porque la gente que repetía la palabra “poeta” cada dos segundos para referirse a sí misma le daba risa. Esa risa –mitad desprecio, mitad compasión– es esencial para entender su obra. Felipe publicó en vida un solo libro, Soundtrack, alcanzó a entregar a la editorial Perro Azul el segundo, Pop, y dejó algunos materiales para un tercero, cuyo título tentativo ahora escapa a mi memoria. Lo conocí en el año 2006: yo había emprendido una gira en ómnibus desde Buenos Aires hasta Tijuana por encargo de la revista Soho de Colombia. Cuando llegué a Costa Rica, el fotógrafo que viajaba conmigo tuvo que volverse. Pedí auxilio a la edición tica de Soho: todavía tenía que pasar por Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala y atravesar todo México cuan largo es. Antes que un fotógrafo, necesitaba un compañero de ruta, alguien dispuesto a compartir horas de viaje y moteles infectos. La directora de la revista me mandó a Felipe: gestos de esa naturaleza la convirtieron en mi amiga. Felipe ni siquiera tenía cámara: le prestaron una que apenas sabía manejar, pero él sabía mirar, de manera que hizo fotos formidables. Jamás había salido de Costa Rica hasta ese momento.
Supe mucho después que era considerado en su país como uno de los referentes de la llamada “Antipoesía”, un movimiento de poetas que se reconocían fuertemente influidos por la cultura rock escribían y de una manera llana y desencantada sobre temas urbanos, y que Luis Chaves, Luis Fernando Gómez y Camilo Retana, también eran incluidos entre los “antipoetas”. Y si bien el término remite al chileno Nicanor Parra, Felipe decía que había leído poco a Parra y que se sentía mucho más cerca de Bob Dylan. En Centroamérica había muchos, demasiados devotos de Rubén Darío, muchos, demasiados creyentes en la figura del “vate” cuya misión en este mundo es iluminar con la magia de sus versos sublimes a la masa embrutecida. Felipe odiaba eso. Cuando pasamos por Managua nos regalaron unos cuantos libros de tardíos modernistas del siglo XXI, escritos por unos cuantos jóvenes viejos: recuerdo como un gesto liberador la decisión conjunta de olvidarlos para siempre en el hotel, de esconderlos en el placar para que nadie viniera a devolvérnoslos mientras hacíamos el check out.

***

Porque yo no he venido aquí a hacer dormir a nadie
A David Maradiaga

Me piden poemas suaves con caricia a la amante y
besos por doquier. Me piden canciones que resulten
ser apologías del bien y otras miserias. Me piden
que sea pulcro y no diga a la mierda. Me piden
muchas cosas. Me piden el olvido como forma de
reconciliarme con el mundo. Me piden que no
aburra con mi queja perenne la gran fiesta de todos.
Que no piense en los días malos del Hombre. Que
olvide a aquel muchacho que fue muerto en un
parque. Que deje para después mi grito de poeta
malcriado y nauseabundo. Me piden que dimita
en mi reino del odio y que no escriba desde el
borracho insigne que me puebla. Me piden
muchas cosas. Ninguna con sentido.
Ahora que he escuchado todo lo que me piden,
me voy a dar vuelta sin pronunciar palabra para
dejarlos pensando en aquel poeta sordo que
nunca se callaba.

***
Lo veo entrando en un sucucho donde venden ropa rockera, atraído por una canción irresistible: Vente en mi boca, de las Ultrasónicas. Lo veo comprando una remera de David Bowie. Lo veo sorprendido, mirando, en uno de los miles de buses en que viajamos, una película con Jim Carrey en la que Morgan Freeman hace de Dios, diciéndome:
-O sea que Dios, entonces, es un negro vestido de blanco…
***
…habíamos chateado, me había contado que iba a leer en el bar Rayuela de San José. Dos o tres días después volvimos a chatear, hola Feli, cómo te fue en la lectura, dice que no fue, que prefirió ir a un show de Calle 13, dice que estuvo buenísimo. Hace poco vi escrita esa misma anécdota en la edición online del diario tico La Nación: el periodista Bertold Salas Murillo refiere que Felipe le dijo entonces que había preferido “escuchar a poetas de verdad”.
***
Por un error en el armado, al final de Soundtrack, después del índice, hay unas 20 páginas en blanco. Ahora es imposible evitar el más morboso de los lugares comunes: pensar en esas páginas como páginas perdidas, las páginas que Felipe jamás escribirá. Aunque tal vez haya una opción más interesante y menos lacrimosa, que de hecho al propio Felipe le encantaba: completar esas páginas con ideas sobre lo leído, dialogar con su libro, o simplemente escribir allí lo que a uno se le dé la gana.
***
Escucho su voz repitiendo frases que por diferentes razones se hicieron leitmotivs de nuestro viaje: ¡Vamos los pibes!, Cerveza SalvaVida… lo que se llama cerveza, Hotel Cadillac… la mejor opción… para su diversión. Escucho su voz. Los que leen esta nota también pueden escucharla si se lo proponen: pongan en YouTube “Felipe Granados en El Observatorio”. Mírenlo, y sobre todo escúchenlo leer seis poemas: El animal más bello del mundo; Raimar; Balada para un loco; One Bourbon, One Scotch, One Beer; Reginella yTrack final: de mujer y cocaína. Les tomará cuatro minutos y dieciseís segundos. Cuando termina de leer, Felipe dice gracias y sale disparado, como si no tuviera más nada que hacer allí.
***
Lo veo en Tegucigalpa, escuchando a un modesto cantor de corridos mexicanos, lamentándose porque su repertorio privilegiaba a Vicente Fernández por sobre José Alfredo Jiménez. Lo veo en San Salvador, alucinado con un barrio extraño que combina piñaterías y funerarias para pobres. Lo veo en la frontera San Marcos-Tapachula, esperando el cambio de guardia en un hotelucho para ver si entonces sí nos dejarán entrar de una buena vez a México. Lo veo paseándose por el DF con su antología de poesía Beatnik.
***
Lo veo en Tijuana, haciéndose amigo de cada migrante, deseándole suerte en la aventura por venir. Lo veo en Tijuana, observando con asombro las barras de hierro que se meten en el mar para constituir la frontera con los Estados Unidos. Lo veo desolado ante artistas plásticos que hablan de sí mismos con un entusiasmo digno de mejores causas, gente que se cree genial y más bien parece idiota (la escena se repite, casi calcada, en un bar de Guatemala y en una casa de Tijuana). Lo veo feliz, realmente feliz, mirando lucha libre de madrugada en otro bar de Guate, fotografiando a un enano enmascarado, subiéndose al ring cuando termina todo. Lo veo mirando un paisaje árido por la ventanilla de un bus cualquiera. Lo veo en Buenos Aires y lo lamento, porque Feli nunca estuvo en Buenos Aires, el que veo es alguien que se parece a él, alguien que quiero que se parezca a él, alguien que quiero que sea él y es un desconocido, alguien que se pierde en la multitud. La última vez que hablamos por teléfono me dijo que en cuanto se pusiera bien iba a empezar a trabajar en un libro de poemas basado en nuestro viaje que se iba a llamar Mil hoteles. Me dijo que quería leer a Paco Urondo. Le dije que le iba a gustar. Los dos sabíamos que nos estábamos despidiendo. Los dos lo disimulamos en la medida de lo posible. Lo último que me dijo fue: “P’alante: ese es el espíritu”. Lo voy a extrañar mucho. Sus poemas se quedan acá.
(Para leer a Felipe: http://driera.blogspot.com/search/label/Felipe%20Granados y http://antologiapingpong.blogspot.com/2008/11/felipe-granados.html )
(Publicada en la edición de octubre de la revista MU. Aprovecho la ocasión para corregirle un par de erratas y para agradecer a Adrián Arias y a Karina Salguero, que mandaron fotos con todo amor.)

martes 20 de octubre de 2009

El show del año

Volveremos a repetir este maravilloso afiche, porque nos encanta la obra del amigo Mariano Lucano y porque queremos fijar el concepto y reventar MU.

miércoles 14 de octubre de 2009

Leen Barcelona

En La Nación , el periodista Jorge Oviedo, y en Crítica, Maximiliano Montenegro.